Buen Pastor

Sus fuentes son la Biblia y la liturgia, y está basada en los principios Montessori. Esto hace posible una real experiencia de vida, en donde el niño vive, dentro de esta experiencia, los sacramentos de la vida cristiana de la Iglesia. 

 

Con base a esto, sabemos que el niño desde su nacimiento hasta los 6 años de edad, pasa por un periodo “sensible” en el que posee impulsos e intuiciones religiosos muy fuertes. De ello se afirma que el niño posee un “potencial religioso” que no debe desaprovecharse. En esta edad el niño tiene una verdadera “hambre” o “anhelo” de Dios y es capaz de responder a Su Amor con un verdadero “enamoramiento”. Este anhelo se encuentra en el niño en su estado más puro, más original, porque no ha sido aún tocado por elementos de índole cultural.

Este anhelo de amor y ser amado es inequívocamente un anhelo religioso que, cuando es sabiamente encauzado por la pedagogía de la revelación del Amor de Dios, conduce al niño a admirables experiencias de contemplación.

la Dra. María Montessori, Sofía Cavalletti dice que el niño nos pide: “ayúdame a acercarme a Dios por mí mismo”. Al adulto corresponde, pues, guiarlo y preparar el ambiente para que el niño se ponga en contacto con la Palabra de Dios.

 

La Catequesis del Buen Pastor se ha extendido a más de 55 países en el mundo como Canadá, Estados Unidos, México, Colombia, Panamá, Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Alemania, Croacia, Australia, etc. Muchos de ellos gracias a la presencia de las comunidades de las Hermanas Misioneras de la Caridad que evangelizan a través de los mensajes de esta catequesis.